Ante este nuevo paradigma planteado, las universidades deberán preguntarse lo siguiente:

 

 
  1. ¿Cómo nos definimos?
  2. ¿Cuál deberá ser nuestro verdadero rol ante este nuevo prototipo?
  3. ¿Cuáles serán las oportunidades, retos y limitaciones?
  4. ¿Cuáles y cómo serán sus nuevos clientes?
  5. ¿Cómo nos veremos impactados en términos de nuestros currículos, oferta académica y servicios? ¿Quién representará la nueva facultad?
  6. ¿Cómo se redefine su misión y rol educativo?
  7. ¿Cómo nuestra participación se integra con la de los demás sectores?
  8. ¿Cuál es nuestra responsabilidad y compromiso con la zona sur y Puerto Rico ante este proyecto de gran magnitud?