A mi Dios
("Un minuto con mi Cristo")
Padre Nuestro que estás en el cielo que todo lo tienes, que todo lo ves Que Santificado sea tu nombre y el hombre descanse tranquilo a tus pies.**
Venganos en tu reino y seamos tranquilos. . . Tu velas nuestro sueño... Tú darás el pan de cada día, Tú darás agitación a el universo Tú Padre, primero que nadie. Empieza mi día.
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Te entrego mi vida de noche, te entrego mi cuerpo en el lecho; Has con él mi padre lo que quieras que en tu alcurnia descansa tu derecho.
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Ese es el error que cometemos venerar el hombre y no a la idea A postular el hombre como un genio Si el genio lo eres tú sin que te vea.
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¡Oremos, Oremos al Padre Divino Oremos tranquilos, con fuerza en el pecho Oremos, mi Padre; y escucha:
La voz de este necio.