Borincana

Todos dicen que del Trópico eres reina;
Que eras prodigio asombroso de la corte celestial;
Que eres lumbre de los cielos antillanos .....
Que eras Diosa, que eres reina, que eres virgen de los llanos 
Y que llevas en tu frente la corona del imperio tropical.
 . . . Dicen que del Trópico eres reina, porque los hijos de un pueblo 
Te aclamaron por ser dueña del Yunque y mis cafetales. 
Que eras diosa, porque tu traje de rosa 
Fué bordado en la mañana brumosa de vuestros cañaverales; 
Porque tu rayo de luz, trajo de España una cruz
Que se guarda en San Cristóbal.

II

Borincana: tu eras virgen. En histórica mañana,
Arriban a vuestras playas tres hermosos cisnes blancos
Que desde Castilla vienen, y ante ti es que se detienen
En este asombroso viaje, que es de América el espanta
Alégrate Borincana, que es de América el asombro
Que siendo América grande, grande como un Nuevo Mundo
Es Colón el que se humilla y doblando su rodillas,
Reza el valiente fecundo . . . . . .
Me conmuevo, me confunda, cuando besando tus piés
Dice: Dios te bendiga a ti virgen de los cielos Borincanos;
Un sueño Eras hecho del viaje, del viaje que ha sido un sueño
De los que en el mar andamos . . .
Mil cosas que se nos cuentan de la mujer Borincana
Si es virgen, reina o es diosa, si es india o de téz de rosa?
Sólo sé que es más hermosa que la virgen soberana
Que si es India de mis montes, o si viene de Sevilla?
Q si lleva en sus mejillas sangre Ibérica-Gitana?
Sólo sé que es aguardiente lo que emana de su frente,
De sus labios un torrente de exquisita miel hispana

III

Dicen que eres de Sevilla y que en tus pupilas brilla, 
La mirada recelosa Indo-Morisco-Ghana,. 
Que tus ojos se miraron en las aguas cristalinas,
Que brotaron por las cimas del burlón Guadalquivir. 
Eres grande al nacer y eres más grande al morir,
Eres digna de vivir mil siglos sobre una raza,
Cuando me brindas la taza repleta de manzanilla,
Es sangre de tus mejillas que me dás para existir; 
Sin yo poder decir, si es Boricua o de Sevilla.

IV

Dicen que el gran Navegante,
En su desvelo constante; 
Soñaba con el anhelo de llevar tres garzas blancas
Para desplumar sus plumas, en vez de tres carabelas; . . .
 . . . . Bordarlas en las espumas de aquel mar desconocido,
Para hilvanar el vestido que arropa vuestras caderas . . . . . 
Es más dicen que Don Juan, " El Corazón de León",
que nunca encontró la fuente, mucho se desdice y mente 
Acerca de la versión, pues la historia es discordante . . . . . 
Dicen que encontró la fuente y en sus cristalinas aguas 
Tu cuerpo desnudo y blanco . . . Más no despojóse el manto
Para cubrir tus senos . . . Dejó de ser Nazareno 
Para convertirse en tu amante . . . .
. . . Hasta Bolívar, "Padre de tantas Banderas ",
Después que libera un mundo . . . Fuerza que al viviente aterra, 
De la Hildalguía de su " Espada ", te deja a ti prisionera . . 
Prisionera siendo esclava.

V

Dicen que en tiempos remotos, cuando mujer no existía; 
En sus horas de ironía Fidias esculpió tu cuerpo 
Del Mediterráneo al Mar Muerto y del Mar Muerto al Atlante, 
Siempre en perfección constante, rosada por las arenas 
De mil tierras Nazarena y de mil tierras paganas, 
Llegaste en una mañana, antes que las carabelas . . .
Llegaste coma una reina a la tierra americana;
Cuando América era selva, cuando América era nada
Viniste en un carruaje de seda, tirado por blancos cisnes,
Sus alas fueron el viento ; y las luces de tu coche
Son las mismas que en mis noches, alumbran el firmamento.
Y en aquel viaje triunfal, recorriste los mil puertos 
inhabitados desiertos, de la tierra Americana, 
Y en una hermosa mañana, descubriste la rocosa
Tierra apacible y hermosa; para tí ser Borincana

VI

De los pilares del cielo, está colgada tu hamaca;
Sus hilos son mil luceros, que en la tierra se dilatan. 
Silencio . . . Monotonía, puedes ser tú: Luna Blanca;
Tu voz es la serenata de la campiña bravía, 
Cuando de la tierra arrancas el canto de una guitarra, 
Que entona entre las guijarras . . . y llora en la lejanía, 
Duerme. . . duerme niña mía, mi verso en nada te ensalza. 
Dios te ha cubierto de gracia y el mundo te rinde honores . . . 
Si de ingratas sinsabores, sin tu poderlo soñar, 
Es tu sueño al despertar una mañana cualquiera,
Sólo espero que no cedas y aunque mueras 
Levantes el Pabellón, que llevo en mi corazón: 
TU BORINCANA BANDERA.
 



BLANCA CANALES

ERNESTO "CHE" GUEVARA