Cacique de mis Alturas

Tiende su mirada esquiva
Sobre la verde Sábana
De la tierra Borincana;
El Indio que vá en la huída .....
Cuantas veces mi, "Cacique"
Que fué valiente y de hombría
Huyó por la serranía,
De la campana al "repique'
-No fué cobarde- os lo juro:
Se batió con su enemigo
Dejando cual fiel testigo
Duras tristezas y ayunos;
Peleó como un bizarro
Que time sangre valiente,
Defendiendo palmo a palmo
La maleza con los dientes,
Y sus indias con el alma
Y su Tierra con la vida
Aunque encontrase la muerte.

II

Fué un repicar de campanas
Que forma el chocar el día 
Entre la espada y la flecha,
Con una fiebre deshecha 
Y una tierruca bravía. 
Sólo fué bravura de hombres 
Que cual sí fuese una doncella 
La lucharon con denuedo; 
El Indio que era su dueño
Y España que la quería.
Lucharon con rudo encono, 
Primera sobre sus playas, 
Y hasta el Caribe rugía 
Entre la flecha y la espada.
 
 

III

Huye el Indio selva adentro
Buscando tal vez refugio
Por entre sus madrigueras;
- España toca el clarín -
El India: Toque de queda.
Nace el alba floreciente
Y en cada batalla austera
Deja sangre de su frente...
El Indio de mi quimera.
 
 

IV

'Ay', si las ceibas pudieran 
Contarnos las desventuras, 
Que el Indio una vez rendido 
Suspiraba en su amargura.
Era perder lo que amaba 
Aquella Tierra de ensueño 
De la que fué único dueño
El cacique de Agüeybana, 
Dueño y Señor del barranco, 
De la ceiba y flamboyana;
De las fuentes de cristales 
De las mujeres hermosas 
Como capullos de rosas, 
Que crecen con los maizales.
 
 

V

Era como si perdiera
El Sol en su último ocaso, 
Y la luna no saliera 
A bañar ya sus praderas
Con su purpúreo regazo
Cual si ya en el horizonte 
No aparecieran los montes 
Con sus árboles frondosos 
En que antes tenían reposo 
Alondras y ruiseñores.
Era como si no hubiera 
Sonrisas en los arroyuelos;
que al trotar por la cascada
Van dejando entre las rocas 
Al salpicar de las aguas
Un tibio beso en la boca 
Y un abrazo en la ribera.
 
 

VI

Era como si la selva,
Que el hombre en su vano empeño
La desmantela y la quiebra,
No existiera ......
Y aquellas noches de luna
En que los enamorados
Juegan ha hacerse el amor,
No volvieran ....
Era como si ya el sol
Se esfumará entre los montes,
Y la noche en su regazo
Nos negara los abrazos
De luceros y de estrellas
 

En el pérfido horizonte.
En fin, coma si su canto
En su pálido desvelo
Sólo se trocase en llanto;
Como si la herida abierta
En la tierra descubierta
Sangráse en el mismo manto.
Como un suspiro de vida.
Que para los dos quedaba,
Y ¡untos se lamentaban
En última despedida ..........
 
 

VII

Todo cambia, más el Indio 
Trepa el cerro de Luquillo, 
Y lanza su última flecha 
Del, " Inca " que está en exilio... 
Y esa flecha lleva dentro 
Odio y rencor decidido 
Venganza, pasión y duda 
Por un imperio...caído. 
Más nunca se rindió...hermanos 
Esa raza del olvido, 
Luchó como nunca otra
Bajo el arco de derrota; 
Y fué mil veces vencida, 
Pero nunca fué rendida 
Ni ante aquella, ni ante otras. 
Era el amor a la tierra 
Que cuando el hombre lo lleva 
Prendido en su corazón 
No se lo vende a los hombres 
Sólo se lo entrega a Dios.
 


 
 
 
 
 

ABRAHAM LINCOLN
 
 

JOSE MA. MORELOS Y PAVON