La Plegaria de los Mares

Mar Atlante . . . Mar de sombras,
En el cielo de tus noches voy volando;
En el arco de tu bóveda me duermo
Quién negara que soy hombre . , si soy aguila
Que vigilo tus llanuras y remonto tus alturas
Mar Atlante . . . Mar de sueños . . .
Mar Atlante, mar de sombras
Que te besas con las nieblas vigilantes
Que en las noches arrogantes;
Van pasando de otro mar. . .
Unas veces coma mísmicas desnudas
Y otras veces como mozas testarudas
Pero siempre son rendidas a tu abrazo y al azar.
Son tus capas de color de esmeraldina
Y tu cielo luminoso coma gazas cristalinas
Reflejadas de tu selva tropical;
Quién dijera que ayer fueron cinco hermanas
Tan fecundas y lozanas en su vientre
Que el lenguaje de occidente iban a dar ?
Cinco islas, que regadas sus semillas
Por tu intrépida corriente: cinco fuentes,
Cinco antillas y un palmar . . .
Cinco anillos de Colón . . .
Agarrados en el puño de tu mano
Cual espejo de tu historia
Que se escribe en un reglón . . .
Solo cuatro fueron libres
Y la otra, dislocada de su engarce . . .
Porque pudo más la fuerza que el valor . . .
Una antilla, mar Caribe. . mar Atlante
Que no quiere doblegarse; y, al engarce
Solo falta un prendedor . .
Una mecha que se encienda por tus sierras,
De Río Grande hasta los Andes 
Hasta el templo Dios del Sol.
Mar de tierras, mar de gazas 
Y luciérnagas flotantes;
Tu que bañas las riberas de la gran Generación 
Dile al mundo de la lengua de Cervantes 
Que tu antilla sigue esclava, triste y presa 
En las manos del verdugo . . en las manos del ladrón.
 
 

II

Mar Atlante . . . mar de sombras, y ballenas,
Tiburones, tú, que agitas huracanes
Y en las noches pavorosas te desatas en volcanes;
Surcas lágrima y dolor . . .
Haz que el mundo no se burle de mi Antilla
Cenicienta del Caribe, prisionera de mi amor . . .
Arrebátale a las playas el color de tus palmeras
El olor de tu tabaco y el aroma del café;
Hazla tuya mar Caribe . . . ya no es mía
Prisionera de los siglos . . . Alborada del bajel.
Tú, que guardas los tesoros centurianos
Los primores de la Tierra, la belleza de sus indias
y el valor de vuestros hijos - los caciques Agüeybanos
Con sus ritos y plegarias de un pasado que no és,
Forma intrépida bravata
Que desgrane los palacios y castillos
Y, a los parias y enemigos enterradlos
en el lecho del infierno de tu mar . . .
Y, a los machos y patriotas
enterados en las rocas
al vaivén de las gaviotas
y que duren muchos siglos . . . de los siglos por llegar.
 
 

III

Nunca es tarde Mar Caribe, Rey de Atlante.
Si en la lucha cae mi espalda
y, en la brega renegada
 el arquero se hace trizas;
Hazlo por Dios que la quiero,
Hazlo por mi que me muero...
Torna mi tierra en cenizas,
Donde no sople la brisa
Que sea de un viajero sueño.
-De el pedestal una roca-
y no alumbren tus pupilas
los faroles de tu cielo.
y, que no vuelva a la costa
Mar Caribe. . . Mar Atlante. . 
otro bajel extranjero.
 



NATHAN HALE, heroe de la Revolución Americana camino de su ejecución por el poderío Ingles.  Sus últimas palabras: "Lo que mas lamento es no tener mas que una vida que ofrecer por mi patría".

Nuevo Escudo de Armas de Puerto Rico, visto por 
"Puertorriqueños Auténticos"