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Súplica
Cuando mi voz se apague y ciérrecen mis ojos,
Y el último suspiro de vida ya se vaya,
No quiero que tu llores, ni muestres tus enojos . . .
No espero que tu sientas la marcha del viajero,
dejando en este mundo sus míseros despojos.
Yo quiero madre mía, y espero de tu alteza,
Rezar un Padre Nuestro el alma que se vá . . .
Y al estirar mi cuerpo, doblando la cabeza
Me dés un blando beso por última promesa:
De tu perdón depende que mi alma vaya en paz.
Envuélvase mi cuerpo en su ultimo sudario
Con la Bandera, "patria" de púrpura y azul,
Y con su estrella blanca ofrézcase el rosario,
Tendida sobre el pecho come un sedoso tul . . .
En mi camino obscuro, sendero imaginario.
Y que al bajar mi cuerpo, camino al camposanto
Entonen los clarines la santa "Borinqueña”
Llevando a los confines la pena de tu llanto;
Y que un soldado diga: La Patria le venera . . . .
Ha muerto por la "causa" del Gran Albizu Campos.
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