AGRADECIMIENTOS

 

Aprovecho esta oportunidad para agradecer a todas aquellas personas que de una forma u otra me han apoyado durante este largo trayecto.

Primero a Dios, por inquietarme a estudiar psicología. Porque siempre ha estado presente en mi toma de decisiones especialmente en mis momentos más difíciles. Gracias a Dios por no abandonarme nunca.

A mi madre por su amor incondicional, su continuo apoyo, porque al cuidarme y atenderme día tras día hizo posible que yo tuviera el tiempo y las energías necesarias para completar el grado.

A mi hijo porque ha sido mi motivo de superación.

A mi prima Nayde que más que una prima ha sido una hermana siempre brindándome su ayuda incondiconal, escuchando y aconsejando en todo momento.

A mi amiga Ibis por ser mi paño de lágrimas en los momentos más difíciles tanto en mi vida personal como en mis estudios. Gracias por confiar en mí cuando los demás dudaban.

A mi buen amigo y compañero de estudios Manual Bahamonde por ser ese amigo fiel tanto en las buenas como en las malas.

A Norma Olivera, quien me dio su apoyo en momentos difíciles y me estimuló a considerar la enseñanza como opción de empleo.

A Roberto Machado, Comandante Auxiliar de la Policía de Puerto Rico por su disponibilidad y cooperación otorgando los permisos para tener acceso a la muestra para el desarrollo de la Escala de Confianza Organizacional.

A mi Comité de Disertación por su guía y sugerencias.

 

A la Dra. Nilde Cordoliani de Defendini, Decana del Instituto de Estudios Graduados en Ciencias de la Conducta y Asuntos de la Comunidad. Durante los pasados dos años y medio la Dra. Cordoliani ha sido mi profesora, jefa y mentora además de ser la Decana. Observé en ella las características de una mujer virtuosa. Ella me enseñó mucho más de lo que cree. Dra. Cordoliani con usted aprendí lo siguiente: la prudencia que es la virtud que hace preveer y evitar las faltas y los peligros, la justicia que es la virtud que nos hace dar a cada cual lo que le corresponde, la fortaleza que es la virtud que no da las energías necesarias para seguir adelante, la templanza que es la virtud que nos lleva al balance y a la moderación, la fe que es creer que hay un mañana, la esperanza que me enseñó que aunque nos traicionen no por eso dejamos de confiar en la gente, la caridad que comprende del amor a Dios y al prójimo y la más importante la cordura y el buen juicio. Le estoy muy agradecida por darme la oportunidad de aprender de usted como se comporta una mujer virtuosa. Yo espero en Dios que algún día pueda demostrarle los frutos de su enseñanza.

Y por último a todos aquellos que de una forma u otra me motivaron a luchar con más energía.

 

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