CAPÍTULO 1

INTRODUCCIÓN

1.1. Epidemiología del cáncer de laringe

    El cáncer de la región de la cabeza y del cuello comprende aproximadamente del 5% al 8% de todos los tipos de cáncer.  El cáncer de laringe es uno de los subgrupos de tumores malignos más comunes, y el mismo está presente a través de todo el mundo.  Se estima que hay de uno a dos casos nuevos por cada 100,000 habitantes por año en los Estados Unidos (Allison et al., 1992; Silverberg y Lubera, 1983).  Según Wolf y sus colaboradores (1991), el cáncer de laringe afecta a más de 12,000 personas cada año, además de traer como consecuencia aproximadamente 3,700 muertes.  El cáncer de laringe es considerado como una enfermedad de la vejez, para la cual la edad media usualmente reportada se encuentra entre los sesenta y los setenta años (Austin, 1982; Departamento de Salud, 1993).

    La incidencia del cáncer de laringe varía a través de todo el mundo, donde los países más afectados son los considerados como industrializados. En estos países las tasas de incidencia del cáncer de laringe están "aumentando en aproximadamente tres porciento cada año" (Rothman et al., 1980; Soskolne et al., 1984).  Es cierto que este tipo de cáncer varía en incidencia en todo el mundo, pero invariablemente predomina en los hombres.  Las tasas de incidencia más altas en todo el mundo han sido reportadas por los Registros de Cáncer de Bombay, India y S_o Paulo, Brasil (Rothman et al., 1980; Whelan et al., editors, 1990).  Durante los períodos de 1964-1965, 1968-1972 y 1978-1982 se informaron en Bombay tasas de incidencia por 100,000 personas-años que aumentaban a medida que la edad aumentaba.  Las tasas mayores se registraron para los hombres de 40 años en adelante, las que comenzaban en aproximadamente 6 para el grupo de edad de 40 a 44 años, hasta más de 100 para el grupo de 75 años en adelante.  Otros países que informaron tasas de incidencia altas fueron Colombia, Canadá, España, Francia, Israel, Italia y Suecia (Rothman et al., 1980; Whelan et al., editors, 1990).  Para el período de 1978-1982 se informaron entre los hombres de 55 años, tasas de incidencia por 100,000 personas-años que fluctuaban entre aproximadamente 5 en Colombia hasta 90 en España.  Según el informe "Patterns of Cancer in Five Continents" del 1990 (Whelan et al., editors, 1990), cuando las tasas de incidencia de cáncer de laringe son ajustadas por edad,  utilizando la estructura de edad de la población mundial, las cinco ciudades con las tasas mayores fueron: 1) S_o Paulo, Brasil, 2) Navarra, España, 3) Varesse, Italia, 4) Connecticut, Estados Unidos y 5) Bas-Rhin, Francia.  En Japón, Iwamoto (1975) reportó que el cáncer de laringe aumentó en alrededor del 50% durante la década del sesenta y constituyó alrededor del 0.7% de todas las muertes por cáncer.

    Para 1975, en los Estados Unidos las tasas mayores de incidencia por cada 100,000 personas-años fueron para los hombres del grupo de edad de 65 a 75 años, para los hombres negros y para el área urbana e industrializada.  Se ha encontrado que en las Segunda y Tercera Encuestas Nacionales de Cáncer, la incidencia de cáncer de laringe aumentó de 6.5 a 8.2 por cada 100,000 personas-años para los hombres blancos (Rothman et al., 1980).  Esta tasa de incidencia fue ajustada por edad utilizando la población de los Estados Unidos en 1950.  Para el período de 1973 a 1976, las tasas promedio de incidencia anual para todos los registros poblacionales que reportan sus datos al Instituto Nacional de Cáncer (NCI, por sus siglas en inglés), fueron de 8.5 para los hombres y de 1.3 para las mujeres (Young et al., 1978; Austin, 1982).  Ambas tasas fueron por cada 100,000 habitantes y las mismas fueron ajustadas por edad utilizando la población de los Estados Unidos en 1970.  Según Austin (1982), estos datos son indicadores de que en los Estados Unidos el cáncer de laringe representa el 2.3% de todos los tipos de cáncer en los hombres y el 0.4% en las mujeres, excluyendo el cáncer de la piel basal y de célula escamosa.

    Según los datos del informe "Cáncer en Puerto Rico 1991" (Departamento de Salud, 1993), el cáncer de laringe se encuentra entre los tipos de cáncer más incidentes.  Durante el 1991 se diagnosticó un total de 151 casos nuevos de cáncer de laringe.  De este total, se diagnosticaron 126 casos nuevos de cáncer de laringe entre los hombres para una tasa cruda de 7.3 por 100,000 hombres y una tasa anual ajustada por edad de 5.8 por 100,000 hombres.  Los 25 casos nuevos restantes fueron diagnosticados entre las mujeres, para una tasa cruda de 1.4 por 100,000 mujeres y una tasa anual ajustada por edad de 1.0 por 100,000 mujeres.  Para ajustar las tasas anuales por edad se utilizó la población de Puerto Rico según el censo de 1970.  Si las tasas crudas son comparadas, se puede obtener la relación hombre:mujer para el cáncer de laringe.  Para 1991, esta relación fue de 5.2:1, una de las relaciones mayores de este tipo entre los órganos comunes a ambos sexos.  Esta relación fue precedida solamente por la que se encontró para el cáncer de faringe (Departamento de Salud, 1993).  Este hallazgo para el cáncer de laringe se ha reportado en otros países alrededor del mundo.  En el estudio realizado por Wynder y sus colaboradores (1976) se encontró que en los Estados Unidos la relación hombre:mujer fue de 4.6:1.  En España, Bravo y sus colaboradores (1990) argumentan que la relación fue de 29:1 en 1979, mientras que según Iwamoto (1975) esta relación hombre:mujer fue de 9.6:1 en Japón.

    El cáncer de laringe es uno de los tipos de cáncer que menos variabilidad ha presentado a través del tiempo, además de ser uno de los que siempre ha estado presente en la población puertorriqueña.  Luego de analizar las tasas promedio de incidencia anual por cada 100,000 habitantes, ajustadas por edad utilizando la población del censo de Puerto Rico para 1970, se encontró que la fluctuación ha sido mínima, al menos para los hombres.  En 1950-1954, la tasa de incidencia fue de 4.7, aumentando hasta 6.2 en 1970-1974, y luego disminuyendo hasta 4.9 en 1990, para otra vez aumentar a 5.8 en el 1991 (Departamento de Salud, 1993).  Para las mujeres estos datos no aparecen registrados, pues el cáncer de laringe es menos frecuente entre éstas.

    La incidencia de cáncer de laringe en Puerto Rico aumenta a medida que aumenta la edad al momento del diagnóstico.  Este ascenso en las tasas de incidencia comienza en el grupo de edad de 40 a 44 años, para ambos sexos.  En 1991, para los hombres el grupo de edad con mayor incidencia de cáncer de laringe fue el grupo de 65 a 69 años, con un total de 27 casos diagnosticados para una tasa cruda de 51.2 casos por cada 100,000 habitantes (Departamento de Salud, 1993).  Según el informe del Registro Central de Cáncer de Puerto Rico, "Cáncer en Puerto Rico 1991" (Departamento de Salud, 1993), el cáncer de laringe está entre los tipos de cáncer más frecuentes para los hombres de 65 años y más, con una frecuencia del 2%.  Para las mujeres, el grupo de edad con mayor incidencia de cáncer de laringe fue de 70 a 74 años, con un total de 7 casos diagnosticados  para  una  tasa  cruda  de  15.0  por  cada  100,000 habitantes.  Entre las partes anatómicas de la laringe, la que ha presentado la tasa mayor de incidencia es la glotis.  En 1991, tanto para los hombres como para las mujeres se presentó este patrón, con tasas crudas por cada 100,000 habitantes de 4.8 y 0.8, respectivamente (Departamento de Salud, 1993).

    En cuanto a la mortalidad, el cáncer de laringe presenta en Puerto Rico una de las tasas mayores, al menos para los hombres.  Para 1991, la tasa de mortalidad por cáncer de laringe fue de 5.6 casos por cada 100,000 habitantes.  Este dato convirtió a la laringe en una de las diez localizaciones más afectadas por el cáncer, con una frecuencia de 4% en la población masculina.  Para las mujeres la tasa cruda de mortalidad por cáncer de laringe fue de 0.4 en 1991 (Departamento de Salud, 1993).

    La mortalidad ha presentado un patrón poco variable en sus tasas.  Al analizar las tasas promedio de mortalidad anual por cada 100,000 habitantes, ajustadas por edad utilizando la población del censo de Puerto Rico de 1970, se encontró un patrón similar al de las tasas de incidencia, al menos para los hombres.  En 1950-1954, la tasa de mortalidad ajustada fue de 3.3, aumentando hasta 4.1 en 1975-1979, y luego disminuyendo en 1990 a 3.4, para finalmente volver a aumentar a 4.2 en 1991 (Departamento de Salud, 1993).

    Al igual que la incidencia, la mortalidad por cáncer de laringe en Puerto Rico aumenta con la edad.  Este ascenso comienza entre los hombres en el grupo de edad de 40 a 44 años, mientras que entre las mujeres comienza en el grupo de edad de 65 a 69 años.  En 1991, para los hombres y las mujeres el grupo de edad con la tasa mayor de mortalidad fue el de 65 a 69 años, con tasas crudas de 56.2 y de 5.1, respectivamente y ambas por cada 100,000 habitantes (Departamento de Salud, 1993).

    En Puerto Rico, la supervivencia al cáncer de laringe presenta un patrón de poca variabilidad a través del tiempo.  La tasa de supervivencia observada por un año para todas las etapas de cáncer de laringe entre los hombres, fue de 75% para el período de 1973 a 1979, y de 77% para el período de 1980 a 1985.  Para las mujeres las tasas de supervivencia observadas fueron de 74% y de 79%, respectivamente para cada período.  A los tres años la supervivencia observada fue de 52% para los hombres y de 54% para las mujeres, para el período de 1973 a 1979; para el período de 1980 a 1985, las tasas fueron de 56% y 58%, respectivamente.  Finalmente, las tasas de supervivencia observadas a los 5 años para el período de 1973 a 1979, fueron de 42% para los hombres y de 51% para las mujeres, mientras que para el período de 1980 a 1985 fueron de 48% y 50%, respectivamente.  Cuando el cáncer de laringe es diagnosticado en la etapa en la cual el cáncer está localizado en el órgano, las tasas de supervivencia observadas entre los hombres, para el período de 1973 a 1979, son de 85%, 67% y 57% para los uno, tres y cinco años, respectivamente; entre las mujeres las tasas son de 84%, 69% y 66%, respectivamente.  Para el período de 1980 a 1985, la supervivencia observada entre los hombres fue de 84%, 70% y 61%, respectivamente, mientras que entre las mujeres fue de 84%, 70% y 60%, respectivamente.  Cuando el cáncer de laringe es diagnosticado en una etapa avanzada, la supervivencia observada entre los hombres, para el período de 1973 a 1979 fue de 66%, 34% y 25%, para uno, tres y cinco años, respectivamente; entre las mujeres fue de 63%, 37% y 35%, respectivamente.  En el período de 1980 a 1985, la supervivencia observada entre los hombres fue de 63%, 31% y 35% para uno, tres y cinco años después que se ha realizado el diagnóstico, respectivamente. Entre las mujeres, la supervivencia observada para ese mismo periodo fue de 69% para un año después del diagnóstico, y no fue calculada para tres y cinco años porque el número de casos era menor de quince (Departamento de Salud, 1993).

1.2. Factores de riesgo para el cáncer de laringe

    Los órganos del cuerpo humano pueden desafortunadamente ser afectados por la aparición de tumores malignos en los tejidos que los componen.  Estos tumores malignos, conocidos comúnmente como cáncer, constituyen una de las principales enfermedades crónicas para los países con mayor desarrollo socioeconómico.  A este grupo de enfermedades se le atribuyen en el mundo entero unas de las tasas mayores tanto de morbilidad, como de mortalidad.  Según Vázquez Calzada (1988), en Puerto Rico los tumores malignos constituyen la segunda causa de muerte con una tasa de 11.5 casos por cada 100,000 habitantes.  El cáncer de laringe es uno de los principales tipos de tumores que más afecta a la población en general.
 El cáncer de laringe, como toda enfermedad crónica de este tipo, es un crecimiento anormal e irregular de las células del tejido específico de este órgano.  La laringe está compuesta por la epiglotis, y por las cuerdas vocales falsas y las verdaderas.  Con el propósito de clasificar las etapas del cáncer, la laringe es dividida en tres diferentes áreas (Allison et al., 1992; American Cancer Society, 1991; Austin, 1982).  Primero, la supraglotis, la cual incluye la epiglotis, las cuerdas vocales falsas y los ventrículos laríngeos.  Luego se encuentra la glotis, área donde se encuentran las cuerdas vocales verdaderas.  Finalmente, está la subglotis o infraglotis, que incluye toda el área bajo las cuerdas vocales hasta el nivel del cartílago cricoide, el primer cartílago de la tráquea.  De estas tres áreas, el cáncer que ocurre en la glotis es el que ha demostrado la mejor prognosis.  Esto es así debido a: primero, la ronquera es frecuentemente un síntoma que se manifiesta temprano en la enfermedad, lo que trae como consecuencia beneficiosa que en la mayoría de los pacientes el cáncer sea detectado a tiempo; segundo, el cáncer de la glotis tiene una probabilidad mínima de metástasis (American Cancer Society, 1991; Austin, 1982; U.S. Department of Health and Human Services, 1988; Rothman et al., 1980).  El cáncer de la subglotis raramente causa ronquera y su síntoma más común es la sensación de falta de aire (dyspnea), síntoma que trae como consecuencia la obstrucción parcial del paso del aire.  Los tumores de esta región están a menor riesgo de encontrarse en la etapa de metástasis en el momento que se realiza el diagnóstico, contrario a los tumores que afectan la supraglotis.  Austin (1982) y McGavran y sus colaboradores (1961) argumentan que la razón de los tumores en etapa de metástasis al momento del diagnóstico para la subglotis y la supraglotis es de 1:5.

    La etapa de diagnóstico más común para el cáncer de laringe es aquélla donde el tumor aún se encuentra localizado en el órgano.  En los Estados Unidos se estima que aproximadamente el 60% de todos los pacientes se les diagnostica el cáncer de laringe en esta etapa (Austin, 1982).  Para 1991, en Puerto Rico se estimó que aproximadamente el 96% de los tumores estaba localizado en la laringe (Departamento de Salud, 1993).
 Para el cáncer de laringe se han encontrado algunos factores de riesgo, los cuales son compartidos por otros tipos de cáncer, tanto del área de la cabeza y del cuello, como del sistema respiratorio.  Entre estos factores se han encontrado el uso de tabaco, el consumo de alcohol y algunas exposiciones ocupacionales, además de algunas infecciones virales y de algunos factores genéticos y sociodemográficos.  A continuación se revisan brevemente estos factores.

1.2.1. Uso de tabaco

    Para el uso de tabaco se ha encontrado que el riesgo de padecer cáncer de laringe es mayor entre las personas que fuman al compararlas con aquéllas que no lo hacen.  La asociación entre el uso de tabaco y el cáncer de laringe ha demostrado el efecto de dosis y respuesta.  Esto significa que el riesgo de padecer cáncer de laringe aumenta a medida que aumentan, de forma independiente, la cantidad de tabaco utilizado diariamente (Espinosa et al., 1992; Flanders y Rothman, 1982; Hinds et al., 1979; Morgan y Shettigara, 1976; Shettigara y Morgan, 1975; Wynder et al., 1976), y el número de años de exposición al uso de tabaco (Espinosa et al., 1992; Hinds et al., 1979; Maier et al., 1992; Wynder et al., 1976).

1.2.2. Consumo de alcohol

    El riesgo de cáncer de laringe es mayor para los individuos que consumen bebidas alcohólicas, que para aquéllos que no las consumen.  Se ha demostrado también la existencia de un efecto de dosis y respuesta.  Este efecto se refleja en el aumento del riesgo de padecer de cáncer de laringe a medida que aumenta la cantidad de alcohol diario consumido (Hinds et al., 1979; Maier et al., 1992; Wynder et al., 1976; Zagraniski et al., 1986).

1.2.3. Interacción entre el uso de tabaco y el consumo de alcohol

    Wynder y sus colaboradores (1976), y Hinds y sus colaboradores (1979) demostraron que el riesgo de cáncer de laringe aumentaba en cada nivel de alcohol consumido a medida que aumentaba también la exposición al uso de tabaco.

1.2.4. Ocupación y exposiciones ocupacionales

    Para los factores ocupacionales se han encontrado hallazgos con los que no se puede llegar a una conclusión final.  Son pocas las ocupaciones que han demostrado asociación estadística significativa con el cáncer de laringe.  Entre éstas se encuentran: los choferes y los empleados del servicio portuario (Olsen y Sabroe, 1984), los empleados de la industria del cuero (Decoufle, 1979), los maquinistas (Zagraniski et al., 1986), los mecánicos de automóviles y los operarios no especificados (Flanders y Rothman, 1982), y finalmente, los procesadores textiles y el personal de mantenimiento (Flanders et al., 1984).

    Entre las exposiciones ocupacionales cuya asociación estadística con el cáncer de laringe fue significativa se encuentran: el particulado de madera (Maier et al., 1992; Wynder et al., 1976) y los productos de carbón, de alquitrán o de ambos (Maier et al., 1992).  El asbesto ha sido postulado como posible agente carcinógeno para la laringe, pero esta asociación no ha podido ser demostrada.  Es posible que no se haya llegado a una conclusión, con respecto a esta exposición ocupacional, debido a que no se controló el efecto de variables de confusión como lo serían el uso de tabaco y el consumo de alcohol.

1.2.5. Virus

    Austin (1982) y Hollinshead y sus colaboradores (1973) sugirieron una etiología viral para el cáncer de laringe.  Este posible factor de riesgo surge del estudio de 38 casos con cáncer de laringe donde el 95% de los pacientes presentó anticuerpos para el virus del herpes.  Se postuló que la asociación pudo ser el resultado de un papel causal del virus, en el cual las células del cáncer de laringe promueven el crecimiento del virus, o de que existe un factor que predispone tanto el cáncer como la infección viral.  Se ha postulado también una asociación entre el laryngocele y el cáncer de laringe, pero no se han encontrado pruebas de que este virus predispone al cáncer de laringe (Austin, 1982).

1.2.6. Factores genéticos

    Hiranandani (1975) sugirió que es posible que exista una susceptibilidad individual a los efectos carcinógenos, especialmente los relacionados al uso de tabaco.  Por otro lado, Brandenburg y Kellerman (1978) reportaron que los pacientes con cáncer de laringe presentaban mayores niveles de una enzima específica (Aryl Hydrocarbon Hydroxylase, AHH) al compararlos con pacientes sin este cáncer.  Se postula que a mayor nivel de esta enzima, mayor es la susceptibilidad para fumar y, por consiguiente, mayor riesgo de padecer cáncer de laringe.

1.2.7. Factores sociodemográficos

1.2.7.1. Edad

    A mayor edad, mayor es el riesgo de padecer cáncer de laringe.  El cáncer de laringe no es común antes de los 40 años y la incidencia del mismo presenta un aumento a medida que la edad aumenta (Departamento de Salud, 1993; Flanders et al., 1984; Flanders y Rothman, 1985; Pradier et al., 1993; Wynder et al., 1976).

1.2.7.2. Estado marital

    Guenel y sus colaboradores (1990) encontraron que el grupo de personas viudas y divorciadas está a mayor riesgo de padecer de cáncer de laringe, al ser comparados individualmente con los grupos de personas casadas y no casadas.

1.2.7.3. Nivel educativo

    Se ha encontrado que a mayor educación, menor es el riesgo de cáncer de laringe (Flanders y Rothman, 1982; Maier et al., 1992; Wynder et al., 1976).

1.3. Justificación

    El conocimiento de la supervivencia del cáncer de laringe, al igual que de otras enfermedades, es de importancia fundamental, pues se pueden encontrar indicadores etiológicos, los cuales pueden ser útiles para la planificación de los cuidados de salud que habrán de brindarse a las personas.  Este tipo de cáncer es particularmente importante, pues el mismo tiene una capacidad alta de ser no solamente tratado y controlado, si no también de ser curado, con una probabilidad mínima de que vuelva a ocurrir (Robin et al., 1991).

    La supervivencia para el cáncer de laringe ha sido muy estudiada, especialmente la supervivencia luego de administrarse algún tipo de tratamiento.  Aunque los estudios han sido numerosos, solamente algunos de éstos han comparado la experiencia de supervivencia por tipo de tratamiento administrado (Graeber et al., 1978; Harwood et al., 1980; Harwood et al., 1981; Kaplan et al., 1984; Price et al., 1993; Robin et al., 1991; Sandberg et al., 1990; Wolf et al., 1991; Wolf y Fisher, 1992, Zamora et al., 1993). De estos estudios, algunos han realizado las comparaciones utilizando las diferentes etapas del cáncer (Graeber et al., 1978; Kaplan et al., 1984; Price et al., 1993; Sandberg et al., 1990; Wolf et al., 1991; Wolf y Fisher, 1992), mientras que otros estudios fueron enfocados para las diferentes localizaciones anatómicas de la laringe (Harwood et al., 1980; Harwood et al., 1981; Kaplan et al., 1984; Robin et al., 1991; Sandberg et al., 1990; Zamora et al., 1993).  En aquellos estudios en los cuales las etapas del cáncer de laringe fueron utilizadas como base para comparar la experiencia de supervivencia luego de administrarse los diferentes tratamientos, los autores enfocaron sus análisis solamente para las etapas primarias o para las etapas avanzadas de la enfermedad.  Solamente Graeber y sus colaboradores (1978) enfocaron su análisis utilizando todas las etapas.  Asimismo, en los estudios cuyos autores enfocaron su análisis en las diferentes localizaciones anatómicas de la laringe, solamente en uno de éstos se analizaron la experiencia de supervivencia para todas y cada una de estas localizaciones (Robin et al., 1991).

    Los diferentes tratamientos comparados en los estudios fueron la cirugía, la radioterapia, la quimioterapia y las combinaciones de éstos.  Las comparaciones realizadas por los diferentes estudios fueron enfocadas en su mayoría hacia la cirugía frente a los otros tratamientos.  Algunos de estos estudios encontraron diferencias estadísticas significativas a favor de la cirugía (Kaplan et al., 1984; Zamora et al., 1993), mientras que otros no las encontraron (Harwood et al., 1980; Harwood et al., 1981; Kaplan et al., 1984; Sandberg et al., 1990; Wolf et al., 1991; Wolf y Fisher, 1992; Zamora et al., 1993).  Estas diferencias estadísticas dependían en su mayoría de la etapa en la cual se diagnosticó el cáncer de laringe.

    La comparación de la experiencia de supervivencia al cáncer de laringe, luego de administrarse tratamiento, es sumamente importante.  Si no existen diferencias estadísticas entre la cirugía y cada uno de los otros tratamientos (radioterapia y quimioterapia), esto traería como consecuencia una disminución en la cantidad de laringectomías realizadas a los pacientes con cáncer de laringe.  Por consiguiente, más personas con esta enfermedad podrán conservar sus voces y sus laringes.  Según Price y sus colaboradores (1993), la conservación de la laringe está asociada con una calidad de vida significativamente mejor.  Al prescindir de la realización de una laringectomía se evita a su vez que la persona: 1) pierda su voz natural, 2) tenga que alterar la función de deglutir, 3) necesite de la creación de una estoma en su cuello para poder respirar, 4) pierda parte de los sentidos de olfato y de gusto, y 5) no pueda disfrutar de los deportes y pasatiempos acuáticos (Wolf et al., 1991).

    En Puerto Rico, la comparación de la experiencia de supervivencia por tipo tratamiento es importante, no solamente para el cáncer de laringe, sino también para el cáncer en general.  Para 1991 se reportó que el 32.5% de los hombres y el 42.2% de las mujeres que tuvieron algún tipo de cáncer, recibieron como tratamiento inicial la cirugía.  Este tratamiento fue el que demostró la mayor frecuencia de administración inicial, seguido de la combinación de los diferentes tratamientos que se administran en la Isla: la cirugía, la radioterapia, la quimioterapia y la hormonoterapia (Departamento de Salud, 1993).

    En Puerto Rico el cáncer de laringe es uno de los tumores más importantes.  Entre la población masculina, este tipo de tumor se encuentra entre los primeros 15 tipos de cáncer más incidentes, y entre los primeros 10 que causan mayor mortalidad.  Además, entre los órganos comunes a ambos géneros, la laringe ocupa la segunda posición entre las 10 localizaciones más afectadas frecuentemente por el cáncer, cuyas relaciones hombre:mujer son las mayores.  Para el 1991, esta relación fue de 5.2:1 para el cáncer de laringe (Departamento de Salud, 1993).  A pesar de estos hallazgos, y de que la enfermedad ha sido y es una que ha estado presente entre la población por los últimos 40 años, no se han realizado investigaciones epidemiológicas que estudien la experiencia de supervivencia o los factores que posiblemente están relacionados con la supervivencia al cáncer de laringe.

    El estudio que se presenta en este documento permite conocer la experiencia de supervivencia en la población con cáncer de laringe en Puerto Rico.  A través de esta investigación es posible conocer la experiencia de supervivencia para cada tipo de tratamiento que es administrado a los pacientes con cáncer de laringe: cirugía, quimioterapia y radioterapia.  Al comparar las curvas que representan la experiencia de supervivencia para los tratamientos, se puede determinar cuál de éstos presenta la mayor supervivencia y si existen o no diferencias estadísticas significativas entre los mismos.  Determinar si existen o no estas diferencias es importante para los pacientes con cáncer de laringe.  De no existir diferencias estadísticas significativas entre la cirugía y cada uno de los otros tratamientos, una mayor cantidad de pacientes con cáncer de laringe tendrán la oportunidad de conservar sus laringes y, por consiguiente, sus voces.

    En el estudio es posible también comparar la experiencia de supervivencia al cáncer de laringe luego de administrarse el tratamiento, utilizando otras variables como la etapa del cáncer de laringe al momento del diagnóstico y la localización anatómica de la laringe.  Estas comparaciones son importantes, pues las mismas ofrecen información de cuales tratamientos son más efectivos y prolongan la vida, de acuerdo a la etapa del cáncer de laringe y a la localización anatómica del mismo.
 Toda esta información es muy importante, pues la misma servirá de base para postular otras hipótesis que permitan conocer más sobre la epidemiología del cáncer de laringe, especialmente en Puerto Rico. Actualmente, este es el primer estudio en el cual el cáncer de laringe es investigado.  Además, la información permitirá también realizar comparaciones con otros estudios similares.  Estas comparaciones servirán para determinar si existen o no diferencias entre la situación de la supervivencia al cáncer de laringe en Puerto Rico y otros lugares a través del mundo.

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