Ahogamiento de Diego Salcedo
En los comienzos de la conquista, los indios
creían que los españoles eran inmortales y toleraron
pacientemente sus atropellos. Pocos años después,
el cacique Urayoán, para ver si era cierto que los
españoles no morían, dio instrucciones a sus hombres
de que trataran de ahogar a un español. La oportunidad
de cumplir con la orden del cacique se les presentó a
los indios cuando un joven español, llamado Diego
Salcedo, les permitió que lo pasaran en hombros al
otro lado del río Guaorabo (Añasco), para no mojarse
la ropa. Los indios lo cargaron, mas cuando llegaron
en medio del río lo dejaron caer y lo mantuvieron
debajo del agua por algún tiempo. Después lo sacaron
a la orilla y llenos de miedo lo velaron por varios días,
hasta que se dieron cuenta de que el español estaba
realmente muerto. Una vez convencidos de que los
españoles eran inmortales como ellos, los indios
comenzaron a guerrear.
Historia de los Indios
Ricardo E. Alegría, 1969
Reynaldo Real