Participación del Dr. José R. González, Presidente
Universidad Interamericana de Puerto Rico
en el Tercer Simposio Humanístico del Sur de Recinto de Ponce de la UIPR


Panel : "Tecnología y Humanidades: Un reto universitario para el siglo XXI"


Muy buenos días a todos:

Empiezo por dar un saludo muy especial a mis compañeros y amigos del panel Prof. Brenda López, Dr. Dennis Alicea y Dr. Norman Maldonado, quienes han demostrado por qué, cada uno, es ampliamente reconocido en Puerto Rico por su liderato y capacidad intelectual. Aplaudo sus experiencias tan valiosas, y comparto casi en su totalidad las ideas, sugerencias y planteamientos que nos han presentado.

La ventaja de ser último en un panel donde me anteceden gente muy inteligente y con mucha experiencia es que uno se ahorra el tiempo con sólo decir "magnífico lo que se hak planteado"... Pues bien, ya lo dije dos veces y sólo me quedan dos opciones: o termino ahora mismo, o leo algo de mis propios apuntes... pero aunque me es tentadora la primera opción, ya que pasé el trabajo de preparar algunas ideas, permítanme comentarlas, para luego tener entre todos un intercambio.

Cualquier simposio o discusión que trate los temas del humanismo y la tecnología corre el peligro de caer en uno de dos extremos: o se impugna la tecnología como hacedora de males en la civilización materialista; o se mofa de las humanidades como un lastre más ropio de museo del pasado que como una fuente actual de vitalidad en cualquier proceso educativo. Desde luego, yo no creo que ningún humanista serio esté dispuesto a dar su espalda al aporte tenocientífico, ni tampoco ningún científico de altura menosprecie el valor de las humanidades como fuente enriquecedora de su quehacer.

Por tanto, la premisa me parece inevitable: que las humanidades integren en sus variados discursos las aportaciones válidas de la ciencia y la tecnología; y que los científicos y los hombres y mujeres que trabajan en campos tecnológicos sepan acudir a las reflexiones filosóficas, estéticas e históricas que las humanidades les aportan.

Me aprece que hay mucho concenso en cuanto a ese punto, y que ya pasó la época de hacer confrontaciones inútiles entre ambas perspectivas del quehacer humano. Al menos entre ciertas gentes, ese problema ya está conceptualmente resuelto. Sino, pregúntenle a los astronautas que escriben poesía en sus pocos ratos lbres en medio de experimentos en el espacio, o a los artistas, escritores y académicos que se sirven de medios computadorizados para realizar sus obras o trabajos.

Todos los que enseñamos, investigamos o dirigimos universidades nos hacemos con frecuencia la pregunta acerca de cuáal debe ser el perfil de nuestro egresado educado. Imaginamos a ese joven o adulto dentro de 5, 10, 15 años... Nos remontamos hacia el siglo XXI, en sus primeras décadas y desde ese futuro echamos el tiempo hacia atrás, para ver si podemos planificar un currículo con tales perfiles deseados.

¿Será esa persona un especialista más o menos capaz en el ejercicio cotidiano de la técnica a que se consagra? ¿Será un simple miembro de una sociedad que en aras de la tecnificación echó por la borda ese tradicional ingrediente d ela cultura a que en occidente podemos llamar como formación humanista? ¿Será una persona con una vasta información del pasado, y una sensibilidad en las ciencias del espíritu, pero ignorante e incapaz de usar y aprovechas las ventajas tecnológicas de su medio?

Voy ahora a fijar mis términos y le diré qué entiendo por "formación técnica" y "formación humanística". Debemos llamar formación técnica a la que capacita a quien la recibe para saber hacier bien aquello sobre que versa: levantar un edificio, construir un puente, diseñar un avión, curar un enfermo, enseñar matemáticas o dirigir en corte un pleito, lo cual como ya el viejo Aristóteles enseñó, exige saber con verdad y precisión esas tres cosas: "qué" es lo que se hace, "qué" son las cosas con las cuales se hace aquello que se hace (materiales y grúas en el caso del ingeniero, y medicamentos en el caso del médico), y porqué" se hace aquello que se hace. Desde la antigua Grecia hasta hoy nada más elemental, indiscutible y consabido.

Por otra parte, debemos llamar "formación humanística" a la que otorga a quien la recibe alguna perfección en tanto mujer y hombre; en consonancia, es una formación no meramente que le atañe como "técnico" que "hace", sino que es más ambiciosa, pues atañe a lo que uno "es". Se han dado infinidad de definiciones sobre las humanidades y la persona culta y yo no voy a repetir listas conocidas por ustedes. Asimismo, hace 40 años que Ortega propuso su proyecto de una k"Facultd de Cultura" y en la postguerra la universidad alemana promovió el llamado "stadium generale", así como en la Universidad de Madrid, bajo el intelectual lain Entralgo se desarrolló la famosa "Aula de Cultura".

Muchos son y han sido los esfuerzos y proyectos a través del mundo, y en Puerto Rico, para dotar al estudiante universitario de una "paideia" que le cultive su espíritu y eleven su condición humana por el estudio de ciertas disciplinas que le expongan un encuentro lprofundo consigo ismo y con su entorno. Por eso, siguiendo a Fromer, creo que se trata de la sed que tenemos de ser y no del afán de "tener".

En rigor, un técnico y un científico deben y pueden en profundidad ser humanistas, puesto que a través de su propia técnica descubren las raíces de la realidad humana, en su belleza, su dolor, su felicidad, su verdad, su falsificación o mentira.

Las universidades no pueden soslayar la integración de un hombre tecnológicamente humanizado, o con un humanismo que se prolonga en la técnica. Cierto que resulta difícil aplicar este principio en una programación de cursos, de tiempo, de créditos, de experiencias formales e informales, de recursos y del financiamiento. Pero ahí radica el problema y el desafío: en encontrar las formas y contenidos curriculares que eduquen este tipo de cultura integrada.

"Ciencias y tecnología son necesarias para el proceso de liberación y humanización de ls naciones y las clases periféricas y populares" ha dicho con acierto un crítico e intelectual latinoamericano tan agudo como el teólogo de la liberación, Enrique Dussel. Pero acto seguido nos advierte que la ciencia y tecnología deben estar enclavadas en la realidad cultural, valorativa y política que verdaderamente sirva de fuerza emancipadora de la gente, y no de poder opresor o manipulativo.

Me parece que es difícil no estar de acuerdo con el pensador Dussel.

Desde el punto de vista estrictamente educativo, y no gerencial o administrativo, es decir, desde la perspectiva de la creación, producción, difusión y evaluación crítica de conocimientos, la tecnología se puede aplicar en cuatro sentidos fundamentales:
  1. Como ayuda a la enseñanza.
  2. Como apoyo directo al aprendizaje.
  3. Como instrumento analítico para pensar sistémicamente la educación.
  4. Como ayuda a la investigación intelectual, científica o la creación artística.

Es en el conjunto de estas cuatro formas que la Universidad Interamericana ha diseñado numerosas estrategias e innovaciones. Que nadie dude por un minuto del enorme impacto positivo que tiene el uso de diversas tecnologías de telecomunicación en los procesos educativos... Los beneficios se reportan en economía de tiempo; en mayor individualización a las necesidades específicas de cada usuario; en facilitar el aprendizaje de contenidos gracias a una mayor conexión audiovisual, sensorial y secuencial de los temas, materias estudiadas; en acortar distancias geográficas; en comunicar con rapidez a múltiples personas de manera silmultánea; en agilizar la difusión de hallazgos, investigaciones y conocimientos; en la interacción del estudiante con la experiencia de aprendizaje y puedo seguir enumerando multitud de ventajas que tiene para elproceso educativo eluso adecuado de tecnologías. Es una forma de estimular laparticipación activa del estudiante en el aprendizaje.

Algunos ejemplos de lo que hacemos puede ilustrar cómo o en qué medida una universidad aplica la tecnología a múltiples usos, incluyendo el campo de las humanidades.

La Universidad posee laboratorios de computadoras que los estudiantes utilizan para redacción, ciencias secretriales, matemáticas y ciencias en general. Tenemos un gran número de facultad que por medio de proyectos federales o institucionales han desarrollado material computadorizado con multimedios para utilizar en cursos dse Redacción, Matemáticas, Ambiental , Biología y Química. Por medio de Internet los empleados, profesores y muchos estudiantes ya se comunican entre sí y con otras personas en el mundo y accesan información que pensábamos como imposible de conseguir a no ser que nos moviéramos de escenario.

Un ejemplo del uso de la tecnología en el área de humanidades lo son: la Dra. Dinah Kartright, Coordinadora del Programa Graduado de Español e Inglés del Recinto Metropolitano, y el Prof. Samuel Rosado del Departamento de Música del Recinto de San Germán.

Internet es una herramiento que por sus grandes capacidades representa un medio de comunicación valiosísimo para el acceso a la información. A través de Netscape, por ejemplo, podemos accesar información en cualquier parte del mundo y sobre prácticamente cualquier tema en humanidades, como lo es religión, apreciación del arte, estudios folklóricos, antropología comparada, etnografía entre muchos.

Nosotros estamos promoviendo un aprendizaje interdisciplinario orientado hacia el descubrimiento a través de redes de comunicación donde no existirán fronteras geográficas y la enseñanza e investigación se realizan en el momento. Los estudiantes tendrán acceso a mucha más información a través de las bibliotecas computadorizadas a través del mundo. Esta interacción le enfrenta a oportunidades de aprendizaje que involucran experimentación contínua de lo que están estudiando o investigando. Con el apoyo tecnológico (redes, teleconferencias, trabajo colaborativo, o trabajo en equipo, correo electrónico) el estudiante podrá comunicarse conotros estudiantes en cualquier parte del mundo permitiéndole compatir ideas, aprender idiomas, practicar la escritura, conocer sobre religión, arte, música, tradiciones de pueblos y culturas, entre muchos otros temas relacionados.

Las nuevas tecnologías redefinen el rol de profesor y estudiantes. Por ejemplo, el uso de la tecnología computadorizada en el salón de clases, ya sea en el concepto de realidad virtual, aprendizaje cooperativo o videoconferencia, ubican al estudiante en el centro del proceso de educación y a la facultad como proveedor. Sin embargo, la tecnología en sí misma no es el currículo, sino la llave que abrirá las puertas a muchas oportunidades para los estudiantes, los profesores y los investigadores.

Las instituciones de educación superior deben asumir un papel revolucionario dentro de todo este proceso de cambio. El estudiante del presente y del futuro buscará una educación que le permita buscar formas de acceso a la información más efectivas y eficientes. Es un estudiante que tiene que competir en una sociedad altamente tecnológica. La institución que no asuma un papel de vanguardia en este proceso corre el riesgo de quedar obsoleta y desaparecer.

Técnicas y humanidades, en sus mutuas y fecundas aproximaciones, es el tema tan acertado de este tercer simposio. Ni un tecnicismo puro, ni un humanismo enagenante del mundo. Ni simple eficacia, ni vano desprecio del progreso técnico.

Técnica humana, o humanismo tecnológico, yo no sé cómo decir esa nueva consigna, pero sí sé que uno reclama al otro y ambos cobran sentido en su armónica conjunción.

¿Para qué todo esto? ¿Para quel el médico interprete mejor su electrocardiograma o el químico practique más hábilmente su criscopía o una destilación fraccionada? Indudablemente que no. La formación humanista y técnica son para que seamos plenamente hombres y mujeres desde aquello, y en aquellos a que nos consagramos en la vida.

Muchas gracias.